jueves 23 de julio de 2009

Un nadie

Esa noche caminaba hacia el mismo hospital de siempre. Sabía que podía acomodarse en algún banco de madera, en aquellos pasillos olvidados de la salud social venida tan a menos como su aspecto y su realidad.
Lo acompañaba hace años ese mismo aliento desgastado por el alcohol barato y la poca suerte. Un andar errático que a veces arrastraba sus pies, lo convertían en un fantasma a la vista de todos. A veces asustaba a los demás, a veces daba pena y en otras hasta bronca racial, pero nadie lo recordaba jamás a la vuelta de la esquina.
Parece imposible, pero alguien alguna vez le puso un nombre y soñó su vida. Tuvo la ternura del bebé en sus ojos y sembró en su corazón las fantasías de todo niño. Lo que vino después ya no está y solo él sabe que pasó realmente, aunque tal vez ni siquiera eso.
Nadie, nada. Las palabras que más se ajustaban a su cotidianeidad marginada. La historia del mundo que se escribe todos los días, tiene renglones vacíos y apartados para aquellos hombres que son el sobrante de esta ingeniería social, tan poco genial. Comas que no dicen nada, ni cambian a nadie.
Como un árbol que se cae sin ningún oído alrededor, esa noche no llego al banco de aquel pasillo venido a menos como él. Suspiro por última vez caído en las escaleras del hospital. Suspiro cansado y hasta con alivio, aquel fantasma ignorado que a la vista de todos murió esa noche, tan solo un poco más.


jueves 16 de julio de 2009

La historia de un amor

Siempre que en mi mente está Estudiantes, vuelve irremediable una escena mil veces repetida, pero siempre plagada de emoción. El abuelo y su detallado relato de las epopeyas vividas, cuando el mundo entero se rindió a los pies de un equipo, que pateó el tablero de la hegemonía y rugió con orgullo de campeón.
- No sabes lo que lo odiaban a Estudiantes…. Lo querían voltear todo el tiempo, lo odiaban ….
Pero Zubeldía,… Zubeldía se las sabía todas, era un bocho….
Y así, se repetían las historias de los partidos y los goles, de los viajes y los estadios imposibles. De la fantástica gambeta de Verón, las patadas correctivas de Aguirre Suarez o la viveza siempre intacta de un inmortal Narigón. Aquellas palabras de abuelo a nieto, fueron el legado que pintó para siempre de rojo y blanco mi sufrido corazón.
- ¡Viven de recuerdos!, decían para hacerme enojar. Me enojaba claro. Pero como no vivir de recuerdos, si el ahora es un instante que dura nada y lo único que nos queda es lo que nuestros corazones no quieren olvidar. Será por esa imposible tarea de olvidar que un día la brujita volvió….
Pero más allá de los héroes de hoy y esta nueva historia por contar, mi corazón no va a olvidar aquella noche en la que ví a mi abuelo una vez más. En el medio del carnaval, apartados de los saltos y la locura, el recuerdo más hermoso me lo llevo de aquellos ojos ya marchitos, que en tantos relatos me enseñaron a soñar.
Fueron esos ojos pincharratas, que vieron lo que después con amor se morían por contar. Esos ojos que mañana serán parte de mis palabras, cuando la historia vuelva a comenzar y el legado se escriba de nuevo..... el legado de un amor y nada más.
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martes 14 de julio de 2009

El Escape

A través del frío vidrio de la ventana del aula, Dieguito miraba el inabarcable firmamento que ese día de invierno se brindaba hermoso y soleado. Las aburridas palabras de la maestra de Lengua, esquivaban los oídos de un joven alumno que por ese instante solo oía para adentro. Un afuera desafiante hacia palpitar de aventuras a un corazón que deseaba ser protagonista una vez mas.
De repente, como si algo dentro de su cabeza hubiera encajado de golpe, Diego se puso de pie y miró firmemente a la maestra a los ojos. Sin emitir palabra alguna, salió arremetido de su banco en dirección a donde estaba sentada María, su dulce amiga y algo más. Tomó a la niña de la mano que luego de hundirse en su mirada, no dudó un segundo y entendió que el destino esa mañana era seguir a Diego a donde sea.
Corrieron a través del pasillo obviando los gritos de una maestra enfurecida que para ese entonces ya había cambiado su guardapolvos impoluto, por las ropas de una bruja medieval. Al grito de un conjuro maléfico, lanzó tras los chicos dos feroces bolas de fuego verde que reventaron los estantes de un asustadísimo buffetero. Diego y María sin embargo, no detuvieron su acelerado paso en dirección a la azotea.
En las escaleras, notaron que al final del recorrido los esperaba el preceptor Juan Carlos, montando un diabólico caballo que exhalaba un denso humo negro a través de su hocico endemoniado. Martín no dubito ante semejante inconveniente y sacó del bolsillo de su viejo guardapolvos, el hasta entonces inútil compás. Haciendo un bollo con el puño de su buzo y con la punta del compás apuntando hacia afuera, le asestó un certero golpe al vidrio de seguridad de la manguera de incendio tomando la iniciativa del ataque.
Ante la reacción del jóven, el terrorífico jinete Juan Carlos arremetió furioso con su caballo hacia ellos, pero antes de que pudiera alcanzar a alguno de los dos, Martín apunto el potente chorro de agua contra las patas del fantasmagórico equino, que no pudo sostener su equilibrio y se desbordó encendido por el pulmón de la escalera.
Una vez en el piso superior, Martín sabia que para llegar al fin a su destino faltaba lo peor, el oscuro laboratorio de la escuela donde los esperaba en el temible profesor de química, el Alquimista Baigorria.
La pequeña escalinata que los llevó la puerta del laboratorio no tuvo sospechosamente ninguna dificultad. Es más, resultó muy extraño el opaco silencio que inundó de repente a toda la escuela. La luz se había ido y las paredes oscurecidas chorreaban un óxido ensangrentado que inundaba los pasillos.
Mientras el aroma a azufre se volvía cada vez mas intenso, desde las aulas se empezó a oir un escalofriante sonido. Era el canto de los niños aun cautivos que recitaban sombriamente una y otra vez, el preámbulo de la constitución nacional.
María comenzó a temblar y Diego lo notó. Con una dulce caricia en el rostro, le rogó que confiara en él. Solo faltaba el último esfuerzo y por ellos, valía la pena luchar. Un beso que parecía llegar por decantación, quedó pagando cuando sorpresivamente la puerta de Laboratorio se abrió a sus pies. En el fondo de la habitación, de espaldas y escribiendo en el aire con una tinta encendida en un idioma incomprensible, el profesor Baigorria los saludaba:
- Los estaba esperando jóvenes insurrectos.
- No te tenemos miedo, bestia inhumana
, respondió ya recompuesta María.
Una pausa silenciosa dio lugar a una carcajada sobradora por parte del malvado docente.
- ¡Ustedes se piensan que la vida es tan fácil imberbes indisciplinados! ¡No tienen donde ir, no existe escapatoria de esta institución!...par de ratas contaminantes. Y dando vueltas como un rombo en el aire comenzó a lanzar rayos con forma de tubos ensayo. Ambos jóvenes se lanzaron al suelo y rodaron detrás de unos armarios antiguos, escapando del feroz ataque de Baigorria.
Como un chispazo próximo al estallido, María tuvo una idea. Sabía que el temible Alquimista sufría algún tipo de alergia al polvo. Recordó entonces, que detrás de aquel mueble donde se encontraba la rata en formol, había un viejo pizarrón cuyo portador de tizas jamás fue limpiado.
Sin consulta ni aviso, María soltó la mano de Diego y corrió en búsqueda de su única salvación. El valiente alumno meditó unos segundos con estupor pero enseguida reflexionó. Él debía distraer a su enemigo mientra ella hacía su parte del trabajo.
Un sorbo de aire de victoria le bastó a Diego para salir de entre calentadores y microscopios con tan solo una pata de silla en la mano. Baigorria sacó su puntero y ambos comenzaron a espadear a muerte sobre las mesas de un laboratorio en llamas.
Diego rápidamente noto que su fuerza no era suficiente, frente a un experimentado Alquimista que siempre tenía un truco distinto bajo la manga. Sin embargo en una mirada coordinada por un sentimiento de infinito poder, Diego y María supieron que era el momento justo. Cuando Baigorria creyó tener al alumno a su merced, el joven héroe soltó al cielo su pata de silla devenida en espada, congelando la perpleja mirada de su enemigo mezclador de elementos.
Con la espada por el aire, el Alquimista comenzó a reír y eso le dio el pie a María para hacer su trabajo. Saltó de entre los muebles al grito de –¡Pagarás por el cuatro que me pusiste! y lanzó con eficacia un enorme puñado de polvo de tiza sobre el maligno rostro del académico villano. El edificio comenzó a temblar y ante la atónita mirada de los triunfadores jovencitos, el profesor Baigorria se derretía lentamente.
Sin perder más tiempo, ambos cruzaron el salón hacia la soñada puerta de la azotea de la escuela. Arriba los esperaba impecable un enorme y hermoso globo aerostático, listo para el despegue. Diego y María subieron al mágico transporte y se elevaron por los cielos, dejando atrás aquella cárcel de cruda y aburrida realidad.
Mientras el mundo se hacía pequeño a sus pies, el sol abrazaba a los dos retoños que tomados de la mano se miraron fijamente a los ojos, otra vez. Los labios de Diego decidieron cerrar la historia mas maravillosa jamás escrita, cuando inesperadamente el molesto vuelo de una mosca se interpuso entre sus almas.
Peor aún fue cuando aquella mosca chocó contra la fría ventana del aula, intentando escapar en vano una y otra vez. Despertando a los oídos de Dieguito, que no pudieron esquivar más las palabras de la maestra. Así nomás vuelve el jovén poeta, a su simple clase de Lengua.
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sábado 6 de junio de 2009

Si tan solo

Si algún dios existiera, algo que te castigue con justicia verdadera, te despertarías un día cualquiera metido hasta los talones en el barro de la miseria, en la peor cara del sistema.
Te dolerían las tripas del hambre,
el alma por el eterno duelo y la espalda de tanto castigo sin freno.
Verías la vida cuesta arriba todo el tiempo y oirías las risas de aquellos que disfrutan el beneficio de tu lamento.
Y entenderías quizás, porque no hay más lugar para discutir todo esto.
A través de tu propio espejo verías que siempre fuiste un hijo de puta,
un genocida a sueldo.


martes 21 de abril de 2009

Equinoccio autumnal

Días que deshojan, que convierten, que transforman. Nos sorprende irreverente el frío olvidado en un sueño de verano, que a la piel estremece y susurra el principio de un invierno que aun no llega.
Con el día dimitiendo ante la noche, la dialéctica de la vida se sintetiza nuevamente y se hace carne en la escena. Movimiento estelar de los deseos, proyectos y fantasías que contrastan con lo inesperado de cada día. La difícil cotidianeidad que regresa. Son tiempos de trabajo arduo y cada paso que damos es en si una nueva prueba.
Siempre será así en épocas de mente revuelta, hay que enfrentar todo sin pestañar siquiera. La receta sin embargo vuelve a ser la que era.
En esta calma intensa de grises y hojas secas, el calor que nos falta del cielo que salga del alma nuestra. Tan solo basta recordar y sentir con fuerza, que cuando todo pase, la primavera siempre llega.
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martes 7 de abril de 2009

Meu amigo

Una noche en el portal de los sueños, abrazados por la húmedad del aire y la calma del océano, a mi lado sonó estruendosa una bocanada fantástica que en su bramido destronó al impune silencio.
Unos segundos bastaron para que explotara de risa el espacio y el tiempo de aquel pequeño y arropado universo. Cada pausa entre los picos de gracia y sonoridad respiratoria alimentaba la incontinencia de la carcajada liberada a su mas puro ser, solo reír por hacerlo.
Aquella evidencia de sentimiento quizás sea la mejor manera de enfrentar los miedos y de compartir los duros inviernos que acechan delante nuestro. La humilde y poderosa arma del amor fraterno, la risa de la amistad y su maravilloso evento.
Una noche nos reímos hasta el dolor de cara, solo por respirar, por estar vivos y por querernos.

lunes 16 de febrero de 2009

Al final del recorrido

Detrás de los muros de mi hogar, lejos del almacén de la esquina y más allá de la miseria que abraza mi ciudad, busco en el horizonte la verdad de esta marea. En la pena de aquel hombre con su mano en un bolsillo vacío, esperando un colectivo que no llega, vislumbro como un hilo sobrante en la costura de una tela infinita, una triste consecuencia.
Niños asesinos, el robo a la gallina, un helicóptero huyendo y miles de noticias que siempre son nuevas, son pruebas de que no se entiende nada y eso es lo único que esperan. Historia de violación homicida, de planes maquiavélicos y de idiotas concientes sumergidos en la ignorancia de la mercancía. Todo eso y más, esconde el camino de regreso al nacimiento de este sofocado día.
Lo que nos queda se ve a diario, en los precios de la góndola, en los culos de la tele, en el moco de aquel chico vendiendo lo que no comprende y en la lágrima masiva que inunda nuestra era.
El mundo sentado en un living demencial, siervo televidente de toda una realidad aparente, absorbe hipnótico la ficción en escena. Los hechos son y nada más, se vocifera en bombardeos informativos de policías y ladrones. Esas bombas melancólicas con todo el ruido que generan, sirven para acallar esas voces que gritan por justicia verdadera.
Basura escondida debajo de la alfombra por los evangelios del nuevo orden que adoctrinan con sumisión entretenida a los que creen estar dentro de su esfera. Las palabras democracia y libertad se revuelven inservibles en las urnas, manoseadas y escupidas, mientras las fronteras de los estados dejan de ser el límite de los territorios. La política y la guerra son parte de la agenda corporativa.
Ante toda la causalidad revuelta, la respuesta que baja desde el cielo mediático es el error del sistema. La cosa naturalizada, los cabos sueltos y los lazos desmembrados, permiten que pasen inertes al costado del camino los golpes, las bombas, los bancos y toda la mierda dando vueltas. La pobreza en aumento y la realeza concertada, son para este video clip de época, sucesos cotidianos de un océano de anónimos en un libre juego de mesa.
Mientras tanto, cómoda en la cima de este imperio ensombrecido aquella ideología que vocifero algún día la muerte de la idea, lava sus manos de la sangre derramada y se esconde detrás de la cortina y de sus marcas registradas. Es el éxito de su sistema la respuesta que confirma porque toda la estructura es un problema.
Ante la tragedia global que estas líneas representan, desde mi lugar no hago mucho más que esto. Es que no me alcanza para héroe, pero si para creer en lo que pienso. Solo soy uno mas buscando respuestas, dando un paso sigiloso en la dirección de un nuevo y mejor poema. Abran los ojos al mundo y vean, como la mano invisible está hecha de hierro y aplasta con fuerza y con cara de piedra.